No sé si vaya a ver Chile vs Colombia

Brasserie au coin du métro (Montreal-Canada)

Nunca antes había puesto en duda mi asistencia a un evento futbolístico por puro y físico miedo, ni como jugador, ni mucho menos como espectador o hincha. A la hora de fútbol nunca me niego, eso lo saben, soy “fácil”, pero esta vez en diferente.

Nunca antes, en mis diez años de estar en Canadá, había considerado no ir al bar deportivo “Brasserie au Coin du Métro” a ver mi querida selección Colombia por razones meramente deportivas.

Las pocas veces que no he ido a ver a la selección en ese místico recinto -hogar de maravillosos momentos de euforia ha sido por impedimentos de salud o de logística familiar, pero nunca, hasta ahora, el tema del rival y del potencial apabullamiento había sido un motivo.

Se suman varios aspectos que me tienen en la duda para el próximo 12 de noviembre.

1) ¡Chile!, para mí, la mejor selección del mundo… Como le dije a mi amigo “el chaca”: “¡se la echo al que sea!”. Y tengo razones para hacerlo. Como equipo, como conjunto, son una mezcla explosiva entre lo mejor de Bielsa, Juan Manuel Lillo y Guardiola… El fútbol de posesión, posición, alta presión y ataque vertiginoso, amplio y profundo, apoyado en trabajo táctico por montones, con uso extremo de la tecnología, desde drones hasta softwares desarrollados por el mismo cuerpo técnico. Sin tantas individualidades pero con las suficientes en cada línea, el argentino Jorge Sampaoli cuida todos los detalles y hasta se atreve a echar el cuento después (en un programa de radio contó “todo” lo que le montó a Brasil para ganarles)… Tanta fe se tiene que no esconde nada, no hay misterios. Sí, son vulnerables, son bajitos y juegan muy arriba (bloque alto, que llaman), pero ves, quítales el balón y atácalos y deja el hueco, para ver si al mínimo error no te vacunan…

2) Nuestra selección Colombia. Baja de nivel, falta de alegría, sin variantes, con poco trabajo de conjunto, sin liderazgo, con jugadores en la banca y con el “ki por el piso”. Ni Falcao (lesionado), ni súper Ospina (sin ritmo y medio-lesionado), ni James (medio-recuperado y del que no espero mucho), ni Cuadrado (suspendido) pueden ayudarnos. Estamos solos y Don José no se preparó para esto y menos para enfrentar a Chile así, con sus individualidades ausentes o venidas a menos. Incluso, de los demás hay varios tocados y ninguno viene en un momento que podamos decir “extraordinario”. Lo normal es que perdamos ese partido.

3) De la suma de los dos anteriores viene el tercer motivo. Es muy posible que tenga que exponerme al popular ¡Chi-chi-chi-le-le-le! ¡Viva Chile!, ese bendito corito que no me aguanto. Y de solo pensar en eso me da pereza… Cabe anotar que al mencionado bar vamos en su mayoría colombianos y chilenos. De hecho, cuando no nos enfrentamos, nos apoyamos mutuamente, pero cuando somos rivales, el ambiente es más bien cansón y se pone tenso. De esos primeros 45 minutos en Barranquilla, cuando nos metieron tres, no me quedan gratos recuerdos y estuvimos a poco de armar bronca. Si, la venganza de la remontada en el segundo tiempo fue inolvidable, pero ahora es diferente, pues no creo que en el partido que se viene vayamos a tener muchas chances de cantarles goles en sus incrédulas caras, como aquella vez… La verdad, insisto, me da pereza. Me veo mirando pal piso y pasando sorbos amargos de cerveza barata mientras un montón de chilenos cantan su bendito corito.

En fin, amigos, creo que pasare esta vez.

Eso sí, nos vemos sin falta en el partido contra Argentina el martes 17 de noviembre tipo de tres de la tarde en la mesa de siempre… Ah! Y si les digo una cosa, increíblemente a este partido le tengo una fe impresionante.

Clases de fútbol para señoras – Lección #11: La Chilena

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Si bien estamos de acuerdo en que una chilena es una mujer oriunda de Chile, vale la pena subrayar que cuando el término se utiliza en un contexto futbolístico se está haciendo referencia a una maniobra que consiste en golpear el balón de forma acrobática, haciendo una especie de bicicleta mientras se está en el aire y con el dorso paralelo al suelo.

Existe un debate en cuanto a su origen. Algunos dicen que fue el jugador chileno Ramón Unzaga el primero en hacer una chilena por allá en 1914 y que fue la prensa argentina quien bautizó con ese nombre la maniobra, sin embargo otros aseguran que la jugada se conoció primero con el nombre de “chalaca” y que fueron unos peruanos afro descendientes originarios del puerto de callao, a quienes se les conoce como chalacos, que durante los partidos que jugaban con los marineros ingleses las ejecutaban a la perfección… Igual, en Inglaterra la jugada fue nombrada “Scissor Kick” perdiendo cualquier rastro de su posible origen (tipico de los ingleses).

Como ejemplo, he aquí una chilena espectacular del gran Falcao Garcia…

Por @ivanj_ortega

Espere próximamente: El penalti

Recordando el 3 a 3 a lo “Casale y De Francisco”

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Barraquilla, Colombia, 11 de octubre de 2013.

No siendo suficiente con las emociones que sentimos más de cuarenta millones de colombianos con lo que estábamos viendo en la cancha en aquel segundo tiempo histórico, sufrido, intenso y hasta mágico, a unos afamados locutores de RCN Radio Colombia se les dio por adornar aún más aquella proeza, aquella epopeya digna de una estrofa de la Ilíada, con hermosas palabras salidas del corazón que sin duda recordare para siempre.

Aquí seguido, apartes de la narración de la falta a James Rodríguez, ejecución del penal y la celebración del tercer gol:

Antonio Casale: «Ahí va james, ahí va, tiró…, el árbitro dice que es penal, penal, el estadio se va a caer, Colombia, (…), penal aquí y penal en la china, la reacción de Colombia que se parece al colombiano que siempre que hay adversidades se levanta al otro día, se sacude el polvo, se limpia las botas y sale a batallar(…)»

Martín De Francisco: «Sacó la solera Colombia, la casta, saca el linaje, la estirpe, la progenie, esa progenie colombiana. El equipo chileno se ve absorto, se ve vitrificado de estupor, se ve petrificado por el tejido, la urdimbre que fragua el equipo colombiano… bueno, vamos a ver si lo hace, ¿no?, vamos a ver si lo convierte»

Antonio Casale: «Goooooooooool, (…) Falcao arriba, el arquerito abajo (…)»

Martín De Francisco: «Es el tercer embate, lacerante, diseminando el pavor, el horror en el equipo chileno. Le asesta Falcao, sin clemencia, el viaje sin regreso del proyectil de avancarga, ese proyectil, ese perdigón va al sector derecho, a media altura, mientras Bravo se la jugó al sector izquierdo, penetrante Colombia, vejatorio, corrosivo y viperino, encuentra el empate el equipo colombiano: Colombia 3, Chile 3.»

Si después de leerlas no siente un nudo en la garganta, una agüita en el ojo, le sugiero ingresar al hipervínculo siguiente para que las escuche de viva voz (ojala nunca se les ocurra bajar este audio a los administradores de la página de la FM):

http://www.lafm.com.co/audios/el-gol-del-empate-vs-chile-de-147478

No recuerdo haber vivido algo así, ni con el 5-0, ni con el 1-1, ni con la Copa América… al fin teníamos una nueva hazaña que contar… Al mismo tiempo, mi hermano, desde las tribunas del Metropolitano, me escribía por WhatsApp que había llorado, gritado, reído, mientras yo, a miles de kilómetros, en un bar al norte de Montreal, rodeado de decenas de colombianos y de decenas de chilenos, que se habían burlado de nosotros 45 minutos antes, gritaba como loco, montado en una silla mientras ondulaba el suéter de la selección y me burlaba, ahora yo, de los pocos chilenos que se atrevían a mirarme a la cara… me imagino que lo pocos canadienses que se encontraban en el establecimiento habrían estado a punto de llamar a la policía.

Ahora ando con unas ilusiones bárbaras por volver a vivir unas cuantas gestas más en junio y julio próximos, eso sí, siempre acompañado de un buen relato, un tanto improvisado, un tanto desaforado y un tanto poético, como aquellos de Antonio Casale y Martín de Francisco… @casaleantonio  y @MdeFrancisco12

Por @ivanj_ortega